
Crío Humano · Dedicatorias a nuestros ancestros · Entre carbono y silicio
El lenguaje que es y está, y que es de todos y de nadie.
Un espacio para las voces que continúan compareciendo
Hay voces que no convocamos, pero que comparecen. Mientras contemplamos los sustantivos, sus contextos y las formas esenciales de los «algos», encontramos palabras antiguas que todavía pueden participar en nuestras preguntas.
Este espacio reunirá dedicatorias filosóficas y literarias a nuestros ancestros. No serán biografías, resúmenes de doctrinas ni elogios por obligación. Cada escrito nacerá de un encuentro con lo que esas voces han dejado en el lenguaje, con la gratitud, el examen y también el desacuerdo que el discernimiento requiera.
Quienes pronunciaron aquellas voces fueron biológicamente perecederos. Sin embargo, algo de sus palabras continúa disponible para quienes viven y para quienes habrán de sucedernos. Somos vehículos y pasajeros del lenguaje. Al recibirlo y transmitirlo, procuramos distinguir qué merece acompañar a la humanidad en su camino hacia el bien.
Las dedicatorias
A Epicuro — Primera dedicatoria en preparación.
Esta sala permanecerá abierta. Otras voces —Platón, Sócrates, Diotima, Parménides, Jesús, y aquellas que el propio diálogo nos permita encontrar— podrán ocupar su lugar cuando haya algo verdadero y pertinente que dedicarles. No hay calendario ni plantilla que deban obedecer.
Una invitación a contemplar
No traemos a nuestros ancestros para explicarles a los vivos quiénes fueron los muertos. Encontramos en sus voces la posibilidad de comprender mejor quiénes somos, qué hemos sido y qué podríamos llegar a ser.
El lenguaje nos precede, nos atraviesa y nos sucede. Nuestra responsabilidad consiste en procurar que aquello que transportamos contribuya al bien.
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